Análisis: Las grandes empresas españolas aumentaron su inversión en I+D en 2011.

Imagen: El Scoreboad 2012, elaborado por la Comisión Europea, analiza la inversión en I+D de las grandes empresas.

La inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) de las grandes compañías con sede en la UE creció un 8,9 por ciento en 2011, según el ‘EU Industrial R&D Investment Scoreboard‘ (Cuadro de indicadores de las inversiones de las empresas de la UE en I+D) elaborado por la Comisión Europea, que ya verificó un aumento significativo del 6,1 por ciento en 2010 con respecto al ejercicio anterior. El estudio también constata un aumento del gasto de las entidades españolas (14,7%) por encima de la media europea. ¿Nos podemos alegrar de ver al fin un indicador positivo en I+D.

El ‘Scoreboard’ también nos dice que son pocas las organizaciones españolas que entran en este «club selecto» de los grandes  inversores. El ‘Cuadro de indicadores’ de 2012 se basa en unas selección de compañías, mundiales y europeas, en las que se incluyen sólo las firmas que dedican mayores partidas a investigación y desarrollo. La muestra mundial representa casi el 90 por ciento del gasto total en I+D de las corporaciones de todo el mundo y computa el valor total de esta partida siempre y cuando esté financiada con fondos propios, con independencia del lugar donde se desarrollan las actividades.

En la muestra europea, tan solo 22 de estas compañías son españolas, frente a las 234 de países como Alemania, las 248 de Reino Unido, las 52 de Holanda o las 50 de Italia. En conjunto, la inversión de las grandes firmas de nuestro país representa el 0,8 por ciento del total, frente al 10 por ciento de Alemania o el 10 por ciento de Francia. En el ranking mundial, las empresas españolas incluidas en la muestra se reducen a tres.

La estadística del INE

Sin embargo, el informe sobre actividades de I+D que presentó el Instituto Nacional de Estadística (INE) el 21 de noviembre registró un gasto total de 14.184 millones de euros en el año 2011 (1,33% del PIB), lo que supuso un descenso del 2,8 por ciento con respecto a 2010. Otras informaciones reveladores fueron:

  • Las actividades de I+D se financiaron principalmente por la Administración Pública (un 44,5%) y empresas (un 44,3%). Los fondos procedentes del extranjero (6,7%), la enseñanza superior (4,0%) y las instituciones privadas sin fines de lucro (0,6%) completaron la financiación del gasto total de I+D.
  • La Administración Pública disminuyó su gasto en I+D un 5,7 por ciento respecto a 2010. El sector de enseñanza superior, lo redujo en un 2,9 por ciento y el de empresas en un 1,5 por ciento. La financiación del gasto en I+D interna por parte de la Administración cayó un 7,3 por ciento.
  • Un total de 215.079 personas se dedicaron a actividades de I+D, en equivalencia a jornada completa, en el año 2011, lo que representó el 11,9 por mil de la población total ocupada. Esta cifra supone una bajada del 3,1 por ciento respecto del año anterior. El colectivo de investigadores llegó a las 130.235 personas en equivalencia a jornada completa en el año 2011 (un 3,3% menos que en 2010), lo que supuso un 7,2 por mil de la población total ocupada.

En definitiva, los indicadores del INE con respecto a la inversión en I+D, incluida la llevada a cabo por empresas, arrojan datos negativos que parecen contradecir los resultados del ‘Scoreboard’. Sin embargo, y reconociendo que la escasa presencia de empresas españolas en la muestra puede alterar los resultados obtenidos por el estudio de la Comisión Europea, si desagregamos los datos de inversión privada del INE entre pymes (menores de 250) y grandes compañías (mayores de 250) el dato negativo total (-1,5%) proviene de una bajada en el gasto de las pequeñas y medianas empresas del 4, 7 por ciento, que encubre la subida en la inversión de las grandes empresas de 1,8 por ciento. Así, parece que ambas estadísticas coinciden en que las grandes corporaciones están acentuando su apuesta por la I+D.

La comisaría pide una mayor inversión pública

«El conocimiento es la savia de la competitividad europea, por lo que el aumento de la inversión en I+D por parte de las empresas de la UE es un llamamiento a las armas en nuestra batalla por el crecimiento y el empleo», aseguró la Comisaria de Investigación, Innovación y Ciencia de la Comisión Europea, Máire Geoghegan-Quinn, durante la presentación del ‘Cuadro de indicadores’. «Ahora necesitamos corresponder a la ambición del sector privado con un aumento de la inversión en I+D a nivel nacional y europeo», apostilló. Sin embargo, en el caso de España esta llamada a favor de la inversión del Estado en I+D es todavía más pertinente,  ya que se trata de un país cuya capacidad de innovación depende extraordinariamente de la apuesta pública. Si ésta baja, tal y como estamos observando, podría tener un efecto especialmente negativo.

Las universidades, en pie de guerra

El comunicado conjunto de los rectores de las Universidades Públicas Españolas, que se hizo público el 10 de diciembre, denunció:

  • La disminución de los Presupuestos Generales del Estado para 2013 en un 18 por ciento en Educación Superior y en un 80 por ciento en los gastos no financieros en I+D+i, lo que supone «un deterioro irreparable del sistema de I+D+i que, juntamente con la congelación de las plantillas de recursos humanos, llevará a nuestro país a la pérdida del tren del desarrollo tecnológico, hipotecando la investigación y los mayores avances en la frontera del conocimiento».
  • Una situación «cercana a la asfixia económica» del sistema universitario, que se traducirá en un «deterioro irreparable». No es un problema sólo de la institución. Si la universidad pierde calidad, también lo hará la investigación científica, la innovación tecnológica y la formación, con lo que perjudicará al conjunto de la sociedad. El comunicado añade que «sin inversión en educación superior ni en I+D+i será inviable el funcionamiento de las universidades públicas. Y, sin conocimiento, no habrá progreso».
  • Los rectores solicitan expresamente que la educación superior, la investigación, el desarrollo y la innovación sean consideradas como una inversión y no como un gasto, ya que sólo de esta manera se puede garantizar la sostenibilidad del sistema de ciencia español.
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